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Cómo prevenir la diarrea en los niños
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guiamedica.hn Argentina 2009-12-21 - Neomundo.com.ar - redaccion@laprensa.hn

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La época estival, caracterizada por un marcado incremento de la temperatura favorece el desarrollo de diversos virus y bacterias que pueden ingresar al organismo y "colonizarlo" no sólo como consecuencia de la estadía en piletas o natatorios públicos, sino también por la falta de higiene de alimentos, especialmente frutas, así como también debido a la interrupción de la cadena de frío de determinados alimentos, publica el sitio Neomundo.com.ar

Así, una vez instalados en el intestino, los virus y las bacterias pueden dar paso a la diarrea aguda, una condición que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una de las principales causas de muerte en menores de cinco años de edad, pues produce cada año casi 2 millones de fallecimientos (aproximadamente 10 mil por día).

"La diarrea puede definirse como el cambio en la frecuencia habitual de las deposiciones que ocasiona la presencia de heces líquidas, al menos tres veces en un período de 24 horas. Si la duración del cuadro es inferior a las dos semanas, se trata de uno de tipo agudo. En el caso de los bebés, que pueden presentar manifestaciones de alta severidad, la tipificación también puede realizarse considerando el peso del pañal", explica José Tawil, médico gastroenterólogo de Gastroenterología Diagnóstica y Terapéutica (GEDYT) y miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).

"Una vez establecido el diagnóstico y a fin de determinar cuáles serán los pasos a seguir, es necesario saber si se trata de un cuadro infeccioso (producido por virus, bacterias o parásitos) o uno no infeccioso que puede haber sido desarrollado por la ingesta de algún medicamento -algo cada vez más frecuente- o bien como consecuencia de una condición preexistente como el síndrome de intestino irritable."

Esta diferenciación entre los diversos tipos de diarreas agudas -entre las cuales son muy frecuentes las de tipo estival, características del verano; las del viajero que suelen presentarse cuando se viaja a sitios ubicados en Latinoamérica, África, Asia y Oriente; o al asociada a antibióticos- se establece analizando los síntomas como por ejemplo el dolor abdominal, la fiebre o las náuseas, las características de las deposiciones, el estado general del paciente, sus condiciones de vida y el resultado de su coprocultivo.

"Aunque en cualquier caso es recomendable recurrir al médico lo más rápido posible, obviamente no es lo mismo una diarrea en un bebé que tal vez pesa seis kilos y pierde alrededor de 300 gramos en cada deposición, que un adulto. De hecho, las cifras sobre incidencia corresponden a niños porque los mayores no suelen consultar y, lamentablemente, muchas veces se automedican", detalla la argentina Cristina Grant, médica pediatra especialista en gastroenterología infantil.

"Además, la consulta es el principal vehículo para poner en marcha el tratamiento, cuyo primer paso es el control de los síntomas y la rehidratación inmediata del paciente que, dependiendo la gravedad del cuadro, se llevará a cabo por vía oral o parenteral -agrega Grant-. Luego, en una segunda instancia será el momento de administrar antibióticos y probióticos (saccharomyces boulardi) no contenidos en lácteos, sino en cápsulas o fórmula para diluir."

Los probióticos son microorganismos vivos que sobreviven al ácido gástrico, resisten los antibióticos y son capaces de devolver la estabilidad sin alterar la flora habitual. Además, poseen efecto antiinflamatorio, modulan la inmunidad del huésped, neutralizan la acción de las toxinas bacterianas y mantienen la integridad de la barrera intestinal.

"Incluso pueden utilizarse como herramienta preventiva en adultos, para evitar el desarrollo de cuadros al momento de viajar o debido a la necesidad de tomar antibióticos", precisa Tawil.

Cuidados especiales en los más chicos

Los pequeños que sobre todo en esta época pueden llegar a pasar mucho tiempo en guarderías, casas de amiguitos, colonias o piletas son más susceptibles a contraer diarreas debido a diversos "vehículos" de contagio como ser el contacto fecal-oral, el hombre a hombre, el animales-hombre e incluso debido a la ingesta de agua o alimentos mal lavados o en mal estado.

"Por eso hay que darle tanta relevancia a lo que es la organización general de la casa. Por ejemplo, si una mamá suele cambiar el pañal de su bebé mientras su otro hijo de dos o tres años come al lado, sería recomendable que no lo hiciera o bien que luego limpiara con lavandina la mesa utilizada a ese fin. También debe cuidarse el tiempo que los alimentos pasan en el baúl del auto después de ser comprados en el súper".

"Otro punto fundamental es la preservación de la lactancia materna aún durante los días que dure la diarrea. Este acto que hace muchos años se solía suspender por indicación médica, hoy constituye una herramienta clave no sólo porque el niño permanece en contacto con su mamá mientras está enfermo o se siente mal, sino porque además la lecha materna le aporta nutrientes muy necesarios, sobre todo en el caso de los chicos que padecen problemas de nutrición. En este sentido, no es igual que la diarrea se presente en un niño de peso normal que en uno que está por debajo de su ideal", enfatiza Grant.

Fuente: ProSalud News

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