De la leche materna a la ablactación
En cada etapa de la vida la alimentación es básica para el crecimiento y esto se logra con un buen balance para adquirir nutrientes, minerales y vitaminas que ayudan a combatir varias enfermedades.
En el caso del niño lactante, los primeros seis meses su alimentación básica es la leche materna.
La nutricionista Danori Carbajal indica que la madre debe asegurarse de seguir una dieta equilibrada y evitar el consumo de cafeína, alcohol, tabaco y estimulantes para proporcionarle al bebé los nutrientes que necesita.
Es necesario que coma muchas frutas y vegetales, sobre todo para adquirir mucha vitamina C, la cual ayuda al organismo a mantener altas las defensas.
A partir de los seis meses se comienza con la ablactación, que consiste en darle alimentos al bebé. La nutricionista Melanie Zornitta asegura que lo importancia de la ablactación es que el bebé comience al primer año de vida con hábitos alimenticios sanos y equilibrados.
Se inicia la alimentación con cereales para bebé y se introducen los purés o papillas de verduras amarillas y verdes y frutas como zanahorias, calabacines, chícharos, papas, manzanas, melocotones y peras. A los ocho meses se agregan las galletas, fideos, yema de huevo, puré de frijoles, pollo, pavo o carne. A los nueve meses ya se les puede empezar a dar la fruta en trocitos, quesitos blandos, tiritas de pollo y pasta bien cocida. También se introducen las frutas cítricas como kiwi, fresas y naranjas.
Los jóvenes y los trastornos alimenticios
A medida que el niño va creciendo debe seguir una dieta balanceada en la que no falten las verduras, frutas, legumbres, fibra y carnes.
Los pequeños deben conocer la importancia de una buena alimentación y evitar en todo lo posible las golosinas que no aportan nada al organismo, sino que acumulan grasa.
Carbajal señala que a medida que crecen las necesidades nutricionales van cambiando, durante la adolescencia la dieta es más individualizada, “depende del momento y de la duración del estirón”.
El zinc es importante durante esa etapa de la vida porque ayuda a la maduración sexual.
“Los hombres con deficiencia de zinc presentan retardo del crecimiento y del desarrollo sexual”, explica la especialista.
A menudo los adolescentes presentan deficiencias nutricionales de calcio, hierro y zinc.
La doctora Zornitta detalla que durante la adolescencia las necesidades nutricionales aumentan, pero también influyen factores externos como tendencias de moda y la importancia de la imagen.
“Si ésta es obsesiva puede llevar a trastornos de alimentación como la anorexia o bulimia, que se deben tratar de forma inmediata. Los padres deben estar atentos a cualquier cambio alimenticio que presenten sus hijos”, alerta.
El adolescente va conformando su propia personalidad y no se deja imponer dietas fácilmente, por lo que en esta etapa es muy importante la educación nutricional.
Comer de todo con moderación
Pasada la pubertad, después de los 20 años, la dieta debe seguir siendo equilibrada.
El adulto debe tener una buena dieta basada en un 60% de calorías en forma de hidratos de carbono, un 25%-30% en forma de grasas y un 10%-15% en forma de proteínas.
Se puede comer de todo, pero en cantidades moderadas.
Es importante incluir carbohidratos de absorción lenta, como las legumbres, pastas y cereales, y aumentar el consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra. Evite las grasas saturadas, animales o vegetales, el azúcar y el alcohol.
El adulto debe seguir una dieta balanceada, de esa manera se protegerá de la deficiencia de algunas vitaminas y minerales en su organismo.
La doctora Zornitta recomienda no olvidarse de consumir la leche y sus derivados, como los quesos y el yogur, no importa si son enteros o descremados, ambos aportan la misma cantidad de calcio. El huevo también es recomendable, pues contiene vitaminas y nutrientes.
Indica que en esta etapa de la vida deben consumirse muchas verduras, como espinaca, brócoli, acelgas, cebolla y berro.
No deben faltar en su mesa legumbres como frijoles, lentejas, garbanzos y frijol de soya.
Cada dos semanas, puede consumir pescado y mariscos como el salmón, sardina, boquerón, berberecho, ostras, mejillones, almejas, camarones y langostinos.
Es importante incluir en la dieta nueces, almendras, pistachos y macadamias.
Alimentos energéticos en el embarazo
Durante el embarazo la mujer debe tener una buena alimentación que garantice que el bebé pueda obtener nutrientes necesarios para su crecimiento.
La doctora Carbajal expone que durante el período de gestación se presentan muchas necesidades calóricas y proteicas.
Las mayores necesidades son de energía, en especial para mejorar la respiración, el crecimiento de los tejidos maternos, los músculos uterinos y el rápido crecimiento del bebé.
Los alimentos proteicos de alta calidad como las carnes, lácteos y huevos deben complementarse con los llamados alimentos energéticos, entre ellos los granos, el pan y sus derivados.
Las necesidades de la mujer embarazada son las vitaminas y minerales, especialmente folato, ácido fólico, complejo B, hierro y calcio.
Es importante incluir en esa fase la leche, carnes magras y quesos y comer dos porciones de vegetales amarillos o verdes y oscuros, dos frutas y vegetales ricos en vitaminas C.
“La mujer embarazada debe alejarse del cafeína, alcohol y cigarro”, afirma.
Deberá limitar el consumo de alimentos calóricos tales como dulces, azúcares y grasas y complementar la dieta con un buen ingreso de proteínas, fundamentalmente con la ingesta de carnes, yogur, leche, queso y huevos.
Nutrición para el adulto mayor
Durante la tercera edad, la actividad física va decreciendo por lo que el consumo de calorías tendrá que ser un poco menor para no caer poco a poco en la obesidad.
“Es vital ponerle atención a las enfermedades que pueden presentar las personas en este grupo de edad porque dependiendo de lo que presenten necesitarán una dieta especial”, detalla Zornitta.
La doctora Carbajal asegura que el adulto mayor necesita nutrición especial porque sus tejidos y órganos están envejeciendo, además de ser portadores de varias enfermedades como artritis, hipertensión arterial, diabetes y osteoporosis.
Los adultos mayores también presentan problemas como la falta de dientes, dificultades de digestión e intolerancia a algunos alimentos.
Se le recomenda mantenerse bien hidratado porque la deshidratación puede causar letargia y confusiones, indica Carbajal.
Debe consumir alimentos ricos en fibras y suplementos conforme a la recomendación médica, así como calcio, vitamina D, complejo B y B12.
La doctora Zornitta aconseja que para evitar la desnutrición en el adulto se le lleve a chequeo médico regularmente para prevenir o tratar ciertas enfermedades, además de las visitas al dentista para revisar su dentadura y asegurarse de que no se le sea difícil masticar ciertos alimentos.
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