Una mala alimentación desde los primeros meses de vida puede provocar que el menor sufra de desnutrición, lo cual puede llevarlo a otros problemas severos y hasta la muerte.
La pérdida de peso y las alteraciones en el crecimiento son las principales manifestaciones del mal estado nutricional y basados en el peso esperado del niño, de acuerdo a su edad o estatura, se calcula el grado de desnutrición.
El programa de niño desnutrido de la clínica periférica del Ihss, sector Calpules, actualmente atiende cada mes a 150 menores de edad con ese problema. Mientras que la Fundación Nutre Hogar proporciona asistencia a 30 menores, quienes ingresan al programa y salen una vez cuando se han recuperado completamente.
Al igual que los otros centros en el Hospital Mario Rivas también se atiende mensualmente a más de 50 menores con ese mal.
La licenciada en enfermería Margarita Chavarría, del programa del Ihss, indica que los menores han sido referidos al departamento por los médicos pediatras, para seguir un proceso de recuperación y además, para educar a la madre sobre la alimentación que debe proporcionarle.
El programa entrega medicamentos que necesita el menor para su recuperación. Se cuenta con el patrocinio de una empresa, laboratorios y el despacho de la Primera Dama, que entregan víveres para ayudar a alimentar a los menores.
La nutricionista Danori Carbajal, durante una charla a médicos y enfermeras de la clínica periférica, refirió que el niño con desnutrición tiene carencia de calorías y proteínas. “Algunos menores pueden presentar desnutrición aguda y se manifiesta por la disminución del peso en relación a su estatura y por la reducción del tejido adiposo y de la masa corporal no adiposo de acuerdo a su edad”.
La desnutrición crónica puede ocasionar atraso de crecimiento o enanismo de origen alimenticio.
Esa enfermedad se clasifica en marasmo y Kwashiorkor. La marasma o desnutrición sin edema es una condición patológica grave causada por la carencia de calorías y proteínas.
Las señales físicas de esa enfermedad son disminución acentuada de la masa muscular y del tejido adiposo. Además piel seca, cabellos ralos y finos, mal humor, intolerancia al frío y otras.
Alimentación nutritiva
Las complicaciones son diarrea, anorexia, vómitos e infecciones cutáneas y oculares.
Y la desnutrición tipo Kwashiorkor o desnutrición edematosa, se caracteriza por los bajos niveles de las proteínas y por la presencia de edemas, los cuales se deben a la ingesta de cantidades bajas de proteínas, en desproporción con las calorías ingeridas.
La doctora explica que las complicaciones son anorexia grave, infecciones frecuentes de las vías aéreas e insuficiencia cardíaca.
La especialista comenta que el niño con desnutrición puede derivarse a otros problemas como cardíacos, endocrinólogos y renales.
En cuanto al tratamiento dietético su principal objetivo es que el paciente reciba e ingiera una dieta con todos los nutrientes necesarios. Además de las proteínas y calorías.
Carbajal asegura que la realimentación debe ser realizada con cautela a fin de evitar la sobrecarga del sistema metabólico.
Además ingerir algunos suplementos específicos, se usan cuando el pequeño gane peso. No pueden faltar en su dieta las vitaminas A, D y el hierro, los cuales deben ser suministrados en las dosis correspondiente a las necesidades diarias, durante las primeras tres a cuatro semanas de tratamiento.
En el caso del paciente lactante debe suministrarse la leche materna y de soya, para evitar problemas de intolerancia a la lactosa. “Se debe dar en dosis pequeñas en intervalos de dos a tres horas”, detalla Carbajal.
En el caso de niños mayores que tienen problemas de tolerancia gástrica y otras complicaciones funcionales pueden recibir alimentación normal para su edad.
Apoyo familiar
Uno de los principales problemas de la desnutrición son los pocos recursos económicos de las familias que tienen muchos hijos y por ende una mala alimentación.
Margarita Chavarría indica que las madres pueden sustituir algunos alimentos que no pueden comprar, ejemplo de ello es el uso de leche de soya.
La leche de soya es una fuente muy buena de aminoácidos esenciales, necesarios para el crecimiento y desarrollo del menor. Es considerado un complemento dietético adecuado tanto para niños como para ancianos, grupos de población que consumen con cierta frecuencia alimentos de alto valor calórico pero que aportan pequeñas proporciones de aminoácidos.
Durante el programa, los niños deben llegar cada semana a control, una vez que han logrado aumentar su peso regresan cada 15 días hasta que alcanzan su peso y talla ideales para su edad. Chavarría lamenta que “algunos niños no concluyen el programa, ya que sus padres cambian de trabajo”.
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