La leche materna es el mejor alimento que puede recibir un niño recién nacido, ya que le proporciona los nutrientes que necesita y le provee importantes anticuerpos para luchar contra enfermedades y alergias.
Sin embargo, luego de 12 meses deja de ser adecuada, debido a que su contenido proteínico es insuficiente y va perdiendo nutrientes vitales, como zinc, cobre, hierro y potasio.
Por eso después de estos meses es indispensable que el pequeño adopte nuevos hábitos alimenticios que contribuyan a su desarrollo, expresa la pediatra Carolina Núñez. La comida del niño debe encontrarse tibia o templada, y se desaconsejan por completo las temperaturas demasiado calientes o frías. Si a pesar de esto, el pequeño rechaza el alimento y no hay síntoma alguno de enfermedad, no debe existir preocupación, y la conducta a adoptar sería esperar unos días, y comenzar nuevamente, indica Núnez.
Si se preparan purés y papillas, éstos deben tener consistencia blanda y, poco a poco, se les dará consistencia más espesa, pues de esta manera el niño aprende a masticar.
La alimentación se debe distribuir en cuatro comidas diarias para crear un horario habitual, y para mantener buena salud bucal se evitarán entremeses como golosinas y jugos artificiales.
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